Antonio Pereira

Nuestro escritor Antonio Pereira, fallecido a los 85 años de edad la pasada primavera en la capital leonesa, recibe hoy de mano de la Diputación de León La Medalla de Oro de la provincia a título póstumo.
El escritor berciano suma de esta manera otro galardón por su importante obra literaria junto a otros premios como el Premio Torrente Ballester o el
Premio Castilla y León de las Letras.

Nuestra biblioteca de Pinilla realizó a principios de verano una pequeña guía bibliográfica queriendo dar un último homenaje al escritor intentando acercar a nuestros lectores un poco más a la gran cantidad de relatos e historias que el Villafranquino dejó en muchos de los libros de nuestra biblioteca.
La guía es gratuita y está a disposición de todo aquel que quiera acercarse a nuestras instalaciones.

Desde nuestra humilde visión, recomendamos al lector la lectura de libros como “Las ciudades del poniente”, libro de cuentos y experiencias vividas por Pereira en su caminar a través de su querida Villafranca, León, Asturias y Galicia. Así como el relato de algunos de sus viajes a Madrid.
La novela “País de los Losadas” también es un punto importante para entender la obra de Pereira, situada casi siempre, en el ambiente rural del norte.
“Cuentos para lectores cómplices” es otro tomo de cuentos también aptos para meterse en el genial mundo del autor.

Decalogo del buen bibliotecario 2.0

  1. Reconoceré que el universo de la cultura informacional está cambiando muy rapidamente y que las bibliotecas tienen que responder positivamente a esos cambios para reforzar los servicios que los usuarios necesitan y quieren.
  2. Me educaré sobre la cultura informacional de mis usuarios y buscaré formas de incorporar lo que aprendo a los servicios de la biblioteca.
  3. No seré paternalista en relación a mi biblioteca, sino que observaré claramente su situación y haré una evaluación honesta lo que puede ser mejorado.
  4. Seré un participante activo para mejorar mi biblioteca.
  5. Reconoceré que las bibliotecas evolucionan muy lentamente y trabajaré con mis colegas para fomentar nuestra sensibilidad a que ésto cambie.
  6. Seré valiente para enfrentarme a la propuesta de nuevos servicios y nuevos modos de mejorarlos, aunque algunos de mis colegas sean reacios.
  7. Mostraré ilusión por los cambios positivos y transmitiré ésto a mis colegas y usuarios.
  8. Dejaré de lado las prácticas de antaño si hay un modo mejor de hacerlas ahora incluso si éstas me parecen muy importantes.
  9. Tendré una actitud práctica y experimental con respecto a los cambios, estando dispuesto a cometer errores.
  10. No esperaré hasta que algo sea perfecto para lanzarlo al público, sino que lo mejoraré continuamente basandome en el feedback del usuario.

    Que diferente de aquel Decalogo Bibliotecario que Eco leyo en la conferencia con motivo del veinticinco aniversario de la Biblioteca de Milán:

PREMISA : La finalidad de una biblioteca es custodiar los libros e impedir que resulten dañados. Una manera eficaz de conseguir este resultado es imposibilitar que los lectores los toquen; la segunda, y más perfecta, es impedir que lleguen a conocer su existencia. Para ello cabe hacer lo siguiente :

  1. Complicar al máximo los catálogos. Separar premeditadamente los catálogos de autores de los de materias y revistas, disponiéndolos incluso en salas diferentes.
  2. Si es posible puede tenerse, por cada catálogo, uno distinto para las adquisiciones anteriores ( hasta 1960 ). Las adquisiciones posteriores se tendrán en una lista aparte, absolutamente inaccesible. La grafía y redacción de los nombres de los autores han de variar de catálogo en catálogo. Por ejemplo “Chzikovskij” en el moderno y “Tschaikowsky” en el antiguo. El alfabético de materias debe estar redactado según decisión propia del bibliotecario, siguiendo sus peculiares intereses privados.
  3. Se debe prohibir que los editores sugieran en la contraportada una relación de los encabezamientos de materia bajo los que el libro debiera ser clasificado.
  4. La signatura debe ser totalmente intranscribible y con muchas siglas, algunas de las cuales deben parecer irrelevantes. Procurar que la papeleta de petición esté redactada de forma imperfecta, de modo que le pueda ser devuelta al lector, obligándole a rehacerla de nuevo.
  5. El tiempo transcurrido entre la petición y la recepción del libro debe ser muy largo. Las papeletas deben introducirse en una especie de rueda de la fortuna y desaparecer por los subterráneos. Allí serán atendidas de manera arbitraria por subalternos minusválidos. Sería de agradecer alguna extremidad artificial o, mejor, una manga sujeta con un imperdible a la espalda.
  6. El subalterno ideal es el que lleva un solo libro en cada viaje. En cualquier caso, es necesario que este subalterno sea completamente incapaz, de modo que al subirse a las escaleras para alcanzar las estanterías más altas consiga precipitar trágicamente decenas de libros al suelo.
  7. Nunca se ha de prestar más de un libro. No debe permitirse que el lector entre en la biblioteca con un libro propio para compararlo con el prestado por la biblioteca. Toda comparación es siempre odiosa. Actuar de modo que los libros solicitados no lleguen jamás a ser llevados a la sala de lectura.
  8. Esforzarse por conseguir una ausencia total de fotocopiadoras. Si ya hubiese, que sean pocas, preferentemente, sólo una, no utilizable por el lector, que se fotocopien pocas páginas, a precio muy caro, después de una larga cola y entregando las fotocopias al día siguiente.
  9. El préstamo de los libros para fuera de la biblioteca debe variarse sistemáticamente de modo que frustre cualquier intento. Conseguir que el préstamo interbibliotecario sea utópico. Impedir que el lector llegue a tener el más mínimo conocimiento de los catálogos de otras bibliotecas.
  10. Los horarios de apertura deben coincidir completamente con los horarios laborales ( para conseguirlo, hablar con los sindicatos ); sobre todo merece la pena conseguir que las bibliotecas estén cerradas a la hora de comer, por la noche, los sábados y las fiestas de guardar. Hacer lo posible para que, en su tiempo libre, el usuario no se canse leyendo y se dedique al deporte. No debe ser posible que el lector pueda reconfortarse con un pequeño refresco en el interior de la biblioteca : el que quiera un café debe salir y al salir devolver todos los libros prestados, de manera que al regresar tenga que repetir todo el proceso de petición.
    No debe ser posible encontrarse el mismo libro al día siguiente. Ha de ser imposible saber quién lo tiene prestado en ese momento.

NORMA DORADA : El lector no debe tener acceso, bajo ningún concepto, a las estanterías.

NORMA ADICIONAL : El objetivo primordial es conseguir que la biblioteca permanezca completamente cerrada la mayor parte del año por orden gubernativa.

Y el libro de la semana es………

LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE, de Stieg Larsson.
Y es que durante meses ha sido el libro que más nos han pedido y cuando ha llegado a la biblioteca, es el más reservado y el más aclamado. Así que Larsson triunfa en Pinilla por tercera vez!!!
de Entre estanterias Publicado en Libros

BIENVENIDOS A LA BIBLIOTECA MUNICIPAL DE PINILLA
Hoy nace un nuevo blog a través del cuál pretendemos acercarnos a vosotros y daros a conocer nuestra Biblioteca Pública Municipal de Pinilla, perteneciente al municipio de San Andrés del Rabanedo (León).
Periódicamente iremos dando a conocer las actividades que desde la Biblioteca se llevan a cabo a lo largo del año, así como los servicios ofertados desde nuestro Ayuntamiento.